Una revista que fue creada por un grupo de periodistas, fotógrafos, columnistas y diseñadores. No exclusivamente por el “fundador de medios” JC. El “fundador” aguantó sólo 6 números de los 38 que salieron exitosamente a circulación.

25.11.05

LA GUIA DE LOS MOTELES


Este tema fue publicado por la Revista Plan B en diciembre de 2003, aún es útil… a excepción de los precios.


Guía para viudos de verano, amantes clandestinos y los que simplemente no tienen dónde

Mapa del amor furtivo en Santiago

Por Rodrigo Valenzuela y Leo Ríos

La mayoría de nuestros lectores, probablemente, ha visitado un motel al menos una vez en su vida. Pero ha llegado ahí con apuro, siguiendo el dato de un amigo o amiga, sin posibilidad de cotizar. Hasta el amante más avezado tiene que guiarse por la intuición o el simple ensayo y error, y es poco probable que quiera compartir sus secretillos. Por eso, como regalo de San Valentín, Plan B ha diseñado un mapa sobre bases científicas para que la próxima vez que usted ponga un pie en un motel lo haga con conocimiento de causa.

Una de las cosas más importantes que usted debe saber es que todos los moteles prometen resguardar la intimidad de los pasajeros. A pesar de los míticos temores a ser filmado o delatado, en nuestro recorrido nos enteramos de actos heroicos en pos del cliente.
Por ejemplo, en un céntrico motel nos contaron sobre un periodista de televisión que se instaló por casi dos días para gozar de los placeres que le otorgaban distintas prostitutas que se turnaban en su habitación. El problema no fue el pago de la abultada cuenta, sino que la visita intempestiva de su esposa e hijos, exigiendo la entrega inmediata del “prisionero”.
La familia invocaba una prueba contundente: el automóvil del padre perdido estaba en el estacionamiento. A pesar de la fuerte presión, la recepcionista negó siempre, sin titubear, su presencia allí. El junior del motel se sacó la cotona azul con que trabajaba y salió del brazo con la última prostituta que acompañaba al periodista, como si fuera su pareja.
Por una salida secreta escapó el profesional hecho una bala. Cómo explicó lo del auto, no lo sabemos. Lo que sí nos quedó claro es que los empleados de los moteles protegerán la privacidad de sus pasajeros a toda costa.
Pero basta de chismes y vamos a lo nuestro.

EL MERCADO ES CRUEL
El precio de la estadía en un motel es de $12.000 la noche, pero la verdad es que las variaciones son altas. La mayoría tiene una tarifa de domingo a jueves y otra, más alta, el fin de semana y víspera de festivos. También hay los que diferencian sus tarifas según la hora de llegada: la mañana es más barata que la noche. El precio más bajo en el mercado es de $3.000, pero sólo entre las 10:00 y las 11:00 a.m., en el Príncipe Palace Inn (Mac-Iver 175, 4º piso).
Nuestro consejo: si el valor por la noche entera es menor a $5.000, no lo visite o se arrepentirá.

LOCATION, LOCATION
La mayoría de los moteles están ubicados en el centro de Santiago, especialmente en los barrios Brasil, Yungay, Bellavista y en los alrededores de Plaza Italia. También hay un gran número en La Florida, San Miguel y La Cisterna. Pero hay cientos de moteles en Santiago y seguramente cerca de su casa hay más de alguno.
En el barrio Brasil y Yungay, hay varios que llevan más de treinta años en el negocio y entre ellos parece existir una especie de acuerdo tácito en los precios, que van entre $5.000 y $15.000, según el tipo de habitación. Por lo general, los cuartos más caros tienen jacuzzi. El precio más barato es por habitación simple y estadía corta: no más de tres horas.
Para pasar toda la noche, de domingo a jueves, lo más barato en este sector es $6.500 en el motel El Fantástico (Agustinas 2231, estacionamiento por Maturana). Las piezas con espejos en paredes y techo valen lo mismo que las simples, así que se recomienda despavilarse y exigir lo que uno desea.

POLLITO AL VELADOR
A veces la lÍbido se prende a horas impensadas, como a la hora de almuerzo. De allí la clásica expresión de oficinista: “Me comí un pollito al velador”. Pero descubrimos que no se trata sólo de una broma de amante furtivo, porque, de hecho, en muchos moteles es posible comerse el pollito al velador.
En el Hotel Guayaquil (Guayaquil 45), por ejemplo, el pollo con papas fritas cuesta $1.950, igual que el Barros Luco. Ahí mismo, un churrasco al plato con agregado que vale $2.250.
El Admiral (Los Turistas 0511, destinado a servir la demanda de la nueva ciudad empresarial), tiene una extensa carta de comidas y vinos, claro que hay sólo dos tipos de habitaciones: Las VIP, a $25.900 la noche, y las Super VIP, a $31.900.
Todos los moteles poseen patente de alcoholes, por lo tanto, donde usted vaya es seguro que podrá relajar el ambiente con una piscola u otro brebaje, a un precio de $1.500 por trago, en los lugares más baratos.
Si no lleva mucha plata y teniendo en cuenta que el encuentro motelero dará hambre y sed, es clave saber que nadie lo revisará a la entrada, así que puede abaratar costos pasando antes por una botillería y llevando algo para entretener el diente.

PARA GUSTOS REFINADOS
Por tradición, uno de los moteles más sofisticados de la ciudad es el Valdivia (García Valenzuela 045, a pasos de Irarrázaval). Las habitaciones están decoradas con estilos de todos los rincones del mundo: Egipcia, Bali, Ibérica, Hindú, Africana y hasta hay una inspirada en la obra arquitectónica de Gaudí. Aquí, la estadía incluye desayuno, almuerzo, once o cena dependiendo de la hora de arribo. Además, tiene menú a la carta con cocina internacional y bar las 24 horas del día.
Por supuesto los precios son altos. Los departamentos valen $25.000; las suites, todas con jacuzzi, $34.000; la sección VIP cuesta $42.000 y la Super VIP, $48.000.
También sofisticado, pero un poco más barato es el Motel Cozumel (Vicuña Mackenna 4471, San Joaquín), que además de contar con una carta bien cargada a los afrodisiacos mariscos tiene a disposición un sex-shop con una amplia gama de productos, desde cremas y condones hasta consoladores y prendas eróticas.
Durante el fin de semana, por una estadía de 12 horas, el departamento cuesta $26.100; la suite, que tiene frigobar libre, $29.800; la habitación VIP con jacuzzi vale $32.900 y la Super VIP, con un jacuzzi más grande, $37.700.
Por excelencia, el motel que reúne la mejor relación precio/calidad es el Marín 014, a pocas cuadras de Plaza Italia. Limpieza y privacidad es el lema de sus empleados. Este tiene 57 piezas, la mayoría ambientadas (polinésica, española, japonesa, china, entre otras). Además, tiene camas de agua y camas eróticas: una especie de máquina para ejercicios, que permite a los usuarios practicar múltiples posiciones sin quebrarse la columna. Para los usuarios novatos, el motel tiene a su disposición un didáctico folleto de ocho cuadros, que se exhibe sobre el velador y bajo un grueso vidrio.
Lo mejor de Marín 014 es el precio: los días de semana la habitación simple vale $5.800 por tres horas y $8.800 con dos tragos y ambientada; la pieza con aire acondicionado y cama de agua o cama erótica cuesta $9.900 y el jacuzzi $15.000, además se puede pasar la noche por $9.900, con desayuno incluido.
El fin de semana el precio sube un poco y lo más caro son las tres horas en el jacuzzi: $18.000. El punto bajo es que no tiene servicio de restaurante, pero hay un buen bar y preparan varios tipos de sandwichs.

SOLO GAYS
A pesar de la imagen creada en torno a ellos, los administradores de los moteles suelen ser bastante conservadores. El grueso de este tipo de recintos sólo recibe a parejas heterosexuales. Las excusas que se dan al respecto huelen a discriminación. Por lo que pudimos averiguar, algunos cobran dos, tres e incluso cuatro veces sobre el precio normal a parejas homosexuales, que además se ven obligados a rogar por ser admitidos.
Pero no todo está perdido, aunque excluidas de los moteles tradicionales, las parejas de gays y lesbianas pueden arrendar un departamento en las cercanías de Plaza Italia por $10.000 las tres horas o $17.000 toda noche (para más información se puede llamar al 6347298). También dan este servicio y con precios muy similares en Huérfanos 714 oficina 120, donde es de rigor preguntar por la señora Blanca. Por último, un hotel que está en Nataniel Cox, al lado del Cuerpo de Bomberos, tampoco discrimina a las parejas homosexuales.
Los tríos, cuartetos o grupos tampoco son muy aceptados en la ruta motelera, pero tienen más cabida que las parejas homosexuales.
El Cozumel es uno de los pocos que acepta más de dos, por un 50 por ciento adicional, por acompañante, sobre el precio de la habitación.
Pero todo lo que le hemos contado es relativo: nuestra conclusión es que todos los moteles tienen reglas que están dispuestos a violar después del regateo, especialmente en febrero, que es un mes de temporada baja. Así que no más excusas: viudas y viudos de verano, amantes clandestinos, esposos de imaginación febril, y los que no tienen otro lugar dónde, todos a gozar.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Que fome!!!!
Renuevense chicos, hagan el amor, afeitense......no pueden ser tan pero tan fomes!!!

11/25/2005

 

Publicar un comentario

<< Home